Descubrimiento del microbioma de Ötzi: bacterias y levaduras milenarias
Un equipo de científicos de Eurac Research ha publicado en la revista Microbiome la reconstrucción más detallada del microbioma asociado a la famosa momia de Ötzi. El análisis muestra que la momia conserva un ecosistema microbiano compuesto por bacterias de su flora intestinal original y levaduras adaptadas al frío, sobrevividas durante más de 5.300 años.
Los investigadores analizaron hielo superficial, agua de deshielo, tejidos, contenido estomacal y tierra del sitio de hallazgo. En los tejidos internos y el aparato digestivo identificaron material genético perteneciente a bacterias que recuerdan al microbioma de las primeras poblaciones humanas, muy distinto al de las sociedades industrializadas actuales.

En la piel, el agua de deshielo y el contenido estomacal también se detectaron varias especies de levaduras que prosperan a temperaturas extremas. Estas levaduras están emparentadas con microorganismos que habitan ambientes glaciares de la Antártida, lo que indica que provienen del entorno helado donde Ötzi permaneció congelado.
Los análisis genéticos revelan que algunas de estas levaduras poseen la capacidad de degradar fenol, un compuesto usado en los primeros años de conservación para impedir el crecimiento de hongos. Los científicos suponen que los microorganismos aprovecharon este químico como fuente de alimento, lo que muestra cómo la conservación moderna ha influido en el ecosistema biológico de la momia.
Para separar los microorganismos que formaban parte del cuerpo de Ötzi en vida de los contaminantes posteriores, el equipo comparó ADN degradado con material genético bien conservado. Esta distinción permite una visión única del pasado microbiano humano y de la adaptación de levaduras a ambientes glaciares.
"Ötzi ofrece una visión excepcional del pasado microbiano de la humanidad", afirman los autores, subrayando la oportunidad de comprender la relación entre los seres humanos y sus microorganismos antes de la revolución alimentaria y el uso masivo de antibióticos.
Frank Maixner, director del Instituto de Estudios de Momias de Eurac Research, explica: "Estas levaduras han acompañado a Ötzi en su largo viaje a través de los milenios; la momia no es una reliquia estática, sino un sistema biológico dinámico".
El hallazgo tiene repercusiones más allá de la arqueología. Los microorganismos adaptados al frío son de creciente interés para la biotecnología, ya que podrían emplearse en procesos de fermentación y producción que requieran menos energía. En este sentido, la investigación se conecta con iniciativas como el microsatélite Raven de Icarus 2.0, que explora nuevas fronteras tecnológicas en entornos extremos Icarus 2.0 lanza el microsatélite Raven y abre el Internet de los Animales desde el espacio.
El estudio también recuerda que los primeros humanos convivían con microbios muy diferentes a los actuales, un hecho que complementa descubrimientos como el fuego hace 1,8 millones de años, que también amplía nuestra comprensión del pasado humano Fuego hace 1,8 millones de años: el hallazgo en la cueva Wonderwerk revoluciona la cronología humana.
En los próximos años, los científicos planean estudiar la viabilidad de estas levaduras en condiciones de laboratorio y explorar su potencial industrial. Mientras tanto, el microbioma de Ötzi sigue siendo un testigo silencioso de la vida en la Edad del Cobre, recordándonos que incluso los restos más antiguos pueden seguir influyendo en la ciencia contemporánea.
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