El comparador y asesor hipotecario iAhorro ha publicado su informe más reciente, en el que el esfuerzo medio para pagar un alquiler alcanza el 36,85 % del salario, mientras que la hipoteca requiere solo el 22,65 %. La diferencia se traduce en una carga financiera mucho mayor para los inquilinos que para los propietarios.
En una vivienda de unos 100 m² con una hipoteca fija al 2 % a 25 años, la cuota mensual ronda los 736 €. El mismo tipo de vivienda, alquilada, tiene un coste medio de 1 197,60 € al mes, casi el doble. "El esfuerzo de comprar una vivienda es menor porque hemos restado un 20 % del valor de compraventa que los usuarios tienen que tener ahorrado", explica Laura Martínez, portavoz de iAhorro.
Diferencias regionales y factores que influyen en el coste de la vivienda
En el País Vasco, el alquiler absorbe el 40,5 % del sueldo medio de 46 537 € anuales, mientras que la hipoteca representa apenas el 19,5 %. La brecha de 21 puntos sitúa a la comunidad como la que muestra mayor disparidad entre inquilinos y propietarios.
Madrid presenta una situación similar: los madrileños destinan el de sus ingresos al alquiler frente al que implica una hipoteca. Entre mayo de 2025 y la actualidad, el esfuerzo hipotecario ha caído un , pero el alquiler ha subido un .
En las Islas Baleares, la compra supone el 36,9 % del sueldo medio de 44 457 €, mientras que el alquiler llega al 39,57 %. La presión sobre el mercado es tal que ambos conceptos resultan inaccesibles para una parte importante de la población. "En Baleares el suelo está tan tensionado que tanto el alquiler como la compra ya son inaccesibles para gran parte de sus ciudadanos", puntualiza Martínez.
Las comunidades con el precio medio hipotecado más bajo son Extremadura (precio medio 123 057,69 €), Región de Murcia (140 225,85 €) y La Rioja (147 835,69 €). En contraste, los alquileres más económicos se encuentran en Extremadura (533,74 €/mes), La Rioja (643,14 €/mes) y Castilla‑La Mancha (611,73 €/mes).
Contexto del mercado hipotecario actual
Los tipos de interés se mantienen en niveles históricamente bajos; una hipoteca fija al 2 % permite a los compradores fijar la cuota durante toda la vida del préstamo, evitando subidas inesperadas. En 2021, el tipo fijo estuvo por debajo del 1 %, reduciendo aún más el esfuerzo hipotecario.
Sin embargo, los alquileres siguen una tendencia alcista que supera la moderación de los tipos. Cuando los tipos de interés superan el 4 %, el esfuerzo hipotecario se dispara, pero la estabilidad de la cuota fija sigue siendo una ventaja frente a la volatilidad del alquiler.
iAhorro recomienda negociar un tipo de interés competitivo al firmar la hipoteca, ya que la cuota será idéntica durante los 25 años del préstamo, mientras que el alquiler puede incrementarse anualmente según la evolución del mercado.
Qué implica para los consumidores
Los datos indican que, en la actualidad, comprar una vivienda resulta más rentable que alquilar, pese a la necesidad de un desembolso inicial. Los compradores deben contar con un ahorro del 20 % del valor de la vivienda para cubrir la entrada y los gastos asociados, como seguros e IBI.
Para los inquilinos, la presión sobre el presupuesto familiar es mayor y obliga a destinar una parte significativa del salario al pago mensual, reduciendo la capacidad de ahorro y de inversión en otros ámbitos.
Perspectivas a corto plazo
Se espera que la política monetaria mantenga los tipos de interés cerca del 2 %, lo que estabilizará el esfuerzo hipotecario. No obstante, la escasez de oferta de viviendas en alquiler y la creciente demanda podrían seguir impulsando al alza los precios del arrendamiento.
Los consumidores deben vigilar tanto la evolución de los tipos de interés como la oferta de alquileres en sus comunidades, ya que ambos factores determinarán la carga financiera que enfrentarán en los próximos años.
Conclusión
El informe de iAhorro pone de manifiesto una brecha clara entre el coste de la vivienda en propiedad y en alquiler. Mientras los tipos de interés bajos favorecen a los compradores, la tendencia alcista de los alquileres sigue presionando a los inquilinos, creando un escenario donde la decisión de comprar o alquilar depende cada vez más de la capacidad de ahorro inicial y de la estabilidad del ingreso familiar.