La investigación liderada por el Instituto de Biología Evolutiva de Texas, publicada en Nature este mes, demuestra que Poecilia formosa ha persistido 100.000 años sin la presencia de machos. El hallazgo se basa en el análisis de cientos de genomas de poblaciones silvestres de la cuenca del Río Bravo.
Molly amazónica: supervivencia sin machos
Todas las poblaciones conocidas están formadas exclusivamente por hembras, y siguen creciendo en número pese a la ausencia de reproducción sexual tradicional. Los investigadores observaron que la densidad poblacional en la zona de estudio ha aumentado un 30 % en los últimos veinte años, lo que indica una expansión demográfica sostenida.
Este fenómeno se explica por la capacidad del pez para reproducirse mediante ginogénesis, un proceso que permite la activación del óvulo por esperma de especies vecinas sin incorporar su material genético. Así, cada cría es prácticamente una copia genética de su madre, pero con la ventaja de evitar la transmisión de mutaciones dañinas.
Ginogénesis y conversión génica: cómo se reproduce y repara su ADN
En la ginogénesis, el espermatozoide de especies como Poecilia mexicana o Poecilia latipinna desencadena la división celular, pero su ADN queda excluido del embrión. "Este pez ha encontrado una vía para evitar la acumulación de mutaciones dañinas", afirma la investigadora principal del estudio.





