Cielos 'securitizados': aumento de la presencia policial y tecnológica en Barcelona

La Guardia Urbana de Barcelona ha incrementado su despliegue en la ciudad, añadiendo cientos de agentes a patrullas fijas y móviles. Al mismo tiempo, el ayuntamiento ha autorizado el uso de drones para vigilar el litoral y zonas céntricas. La medida, anunciada esta semana, busca responder a la percepción creciente de inseguridad entre los vecinos.

Los nuevos drones, de pequeño tamaño y equipados con cámaras de alta resolución, vuelan a baja altura sobre parques, plazas y avenidas principales. Su operativa se realiza bajo la coordinación de la propia Guardia Urbana, que controla tanto el vuelo como la transmisión de imágenes. Hasta ahora, la normativa catalana no define con claridad quién custodia los datos ni durante cuánto tiempo se almacenan.

Según datos municipales, la plantilla de la Guardia Urbana supera ya el 30 % del total de agentes de seguridad locales, cifra que se ha duplicado en los últimos cinco años. Este crecimiento se produce mientras los Mossos d'Esquadra reducen su presencia en barrios periféricos por falta de recursos. El desequilibrio ha motivado a varios ayuntamientos a asumir funciones tradicionalmente reservadas a la policía autonómica.

Los ciudadanos han notado la presencia de los drones, que aparecen con frecuencia en eventos deportivos y manifestaciones. Algunos residentes denuncian que la constante observación genera una sensación de vigilancia permanente. Sin embargo, las autoridades argumentan que la tecnología permite intervenir más rápido ante incidentes.