Cambio climático y aumento del riesgo de desprendimientos de rocas en España
Un estudio conjunto de la Universidad de Valladolid y el Instituto Geológico y Minero de España ha demostrado que el cambio climático está desplazando el proceso de meteorización por hielo hacia las zonas más elevadas de la península, incrementando el peligro de desprendimientos de rocas en alta montaña. El análisis cubre tres décadas de datos y alerta sobre una nueva distribución del riesgo en los Pirineos y otras cordilleras.
Desprendimiento de rocas en zona alpina de los Pirineos
Los investigadores examinaron registros diarios de temperatura y precipitación de 1993‑2022 en 84 estaciones meteorológicas, abarcando climas alpinos, oceánicos, mediterráneos de interior, costeros y subtropicales. Con estos datos calcularon indicadores como días de helada y ciclos de congelación‑deshielo. Los resultados confirman una tendencia clara en la variación de la meteorización por hielo.
Cómo el calentamiento redistribuye la meteorización por hielo
En la mayor parte del territorio español los días de helada han disminuido de forma sostenida, al igual que los ciclos de hielo‑deshielo, acortando la temporada de congelación. En contraste, en áreas altas y peri‑montañosas el número de heladas ha aumentado, creando condiciones más propicias para la fractura de rocas. Este desplazamiento altera la zona de acción del proceso erosivo.
La meteorización por hielo actúa cuando el agua penetra en grietas, se congela y se expande, generando tensiones que rompen la roca. Este mecanismo sigue siendo la causa principal de desprendimientos en entornos de alta montaña. El calentamiento no elimina el proceso, simplemente lo traslada a altitudes donde la temperatura permite ciclos de congelación más frecuentes.
Los indicadores revelan que la actividad efectiva de la meteorización por hielo se concentra ahora en áreas alpinas, siendo los Pirineos el principal bastión de actividad prolongada. En regiones bajas, mediterráneas y costeras, la presencia de heladas es marginal o nula. El mapa de riesgo se ha reconfigurado, con una zona de alta vulnerabilidad que se extiende a lo largo de la cordillera pirenaica.
Proyecciones a 2050: mayor vulnerabilidad en los Pirineos
Las proyecciones lineales para 2050 indican que la meteorización por hielo quedará prácticamente restringida a ambientes de alta montaña, manteniéndose activa principalmente en los Pirineos. Las áreas costeras y las cuencas del sur perderán casi por completo los días de helada. Esta tendencia sugiere una consolidación del riesgo en la zona pirenaica durante las próximas décadas.
Como consecuencia, se espera un aumento de la frecuencia de desprendimientos de rocas en los Pirineos, amenazando carreteras, ferrocarriles y poblaciones situadas bajo laderas escarpadas. Los mapas de peligrosidad tradicionales, basados en datos históricos, dejan de ser fiables para la planificación futura. Las autoridades deberán revisar las zonas de riesgo y adaptar las medidas de prevención.
«Es imprescindible actualizar los modelos de riesgo y reforzar la monitorización en alta montaña», advierte Carlos Gabriel Morales, autor principal del estudio. La investigación subraya la necesidad de políticas de adaptación que mitiguen el impacto del cambio climático en la seguridad de las comunidades de montaña. El seguimiento continuo de la meteorización por hielo será clave para anticipar futuros eventos.