La poda es una práctica común en jardinería y agricultura que busca controlar el crecimiento de las plantas y fomentar su desarrollo saludable. Sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado por qué los tallos que nacen tras las podas crecen con tanta fuerza hacia arriba? La respuesta se encuentra en el mundo de las hormonas vegetales y su papel en el crecimiento y desarrollo de las plantas.
La dominancia apical es un fenómeno que explica cómo las yemas principales de una planta inhiben el crecimiento de las yemas laterales. Esto se debe a la presencia de una hormona llamada auxina, que se sintetiza en la yema apical y se transporta a lo largo del tallo. La auxina juega un papel crucial en la determinación de la forma de la planta, ya que mientras su transporte es continuo, las yemas laterales no se desarrollan o lo hacen en menor medida.
La poda interrumpe este proceso al eliminar las yemas ápices y reducir la presencia de auxinas. Como resultado, las yemas laterales comienzan a desarrollarse y crecen rápidamente hacia arriba en busca de luz. Este cambio en el balance hormonal es lo que permite a la planta percibir que ha perdido mucha parte aérea y comenzar a formar nuevas ramas de manera vigorosa y vertical.
Además de la dominancia apical, la poda también induce estrés por herida en la planta. Esto estimula el movimiento hormonal dentro de ella y promueve el crecimiento de nuevas ramas. Las yemas laterales crecen con mucha verticalidad hasta que se vuelve a establecer la dominancia apical y la yema más apical comienza a sintetizar y transportar auxinas de nuevo.





