La frontera entre la vida y la muerte es un tema que ha intrigado a la humanidad durante siglos. Un reciente experimento clínico ha arrojado nueva luz sobre esta cuestión, sugiriendo que la consciencia podría no ser solo un producto del cerebro. El estudio, liderado por Álex Escolà-Gascón, de la Universidad Pontificia Comillas, ha investigado las experiencias cercanas a la muerte en pacientes que sufrieron paradas cardiorrespiratorias y ha descubierto resultados inesperados.

La investigación, publicada en la revista *The Innovation, se centró en 142 pacientes que experimentaron paradas cardiorrespiratorias prolongadas y sobrevivieron con capacidad cognitiva suficiente. A estos pacientes se les asignó aleatoriamente a tres grupos: uno experimental y dos de control. Durante la parada, algunos pacientes recibieron estímulos sonoros breves, mientras que otros no recibieron ninguno. La secuencia de sonidos o silencios fue determinada por circuitos cuánticos ejecutados en un ordenador IBM Brisbane de 127 cúbits.

La idea detrás de este experimento es que, si la consciencia es solo un subproducto del sistema nervioso, no debería haber acceso a información externa durante la muerte clínica. Sin embargo, los resultados mostraron que los pacientes expuestos a sonidos naturales estructurados por un circuito cuántico entrelazado recordaron, en promedio, 6,68 sonidos correctos de cada 10, mientras que aquellos que oyeron melodías nuevas bajo un entrelazamiento similar recordaron alrededor de . Por otro lado, el grupo de control, que no estuvo expuesto a entrelazamiento, mostró un rendimiento similar al azar, con una media de .