En una necrópolis de Ostiense, a las afueras de la antigua Roma, se han encontrado cuatro esqueletos con clavos insertados en sus cuerpos. Este hallazgo, datado en hace unos 1.800 años, sugiere que los romanos temían que algunos muertos regresaran a molestar a los vivos.

El ritual de los clavos en la antigua Roma

Los clavos aparecen insertados o situados sobre partes del cuerpo, lo que indica una acción deliberada para inmovilizar al difunto dentro de la tumba. En varios casos, los clavos se colocaron en zonas concretas, como el pecho o el abdomen.

Creencias romanas sobre los 'muertos inquietos'

Se pensaba que algunas personas podían regresar si su entierro no se realizaba de forma correcta o si habían muerto en circunstancias violentas. Estos retornos se asociaban a enfermedades, desgracias o conflictos dentro de la comunidad.

El uso de clavos en rituales romanos

El uso del clavo no se limitaba a los enterramientos. En la sociedad romana tenía presencia en rituales religiosos y en acciones con intención protectora. También existían creencias que atribuían al hierro efectos sobre la salud o la protección frente a epidemias.

La identidad de los individuos enterrados con clavos

La identidad de los individuos enterrados con clavos sigue sin aclararse. Los restos no permiten establecer con certeza quiénes eran. En otros yacimientos, prácticas similares se han asociado a personas consideradas peligrosas.