La nave espacial Orión, denominada 'Integridad' por su tripulación, ha completado con éxito la maniobra más crítica de su misión: la inyección translunar. Esta hazaña aleja a la nave de la gravedad terrestre y la coloca en la trayectoria deseada hacia el espacio profundo. La tripulación de Artemisa 2 está oficialmente en camino a la Luna.

La maniobra de inyección translunar: un paso crucial hacia la Luna

La inyección translunar, llevada a cabo con los motores a máxima potencia, fue una maniobra crucial que requirió una fuerza de 6000 libras de empuje durante cinco minutos y 50 segundos. Esta acción permitió que la nave Orión escapara de la gravedad terrestre y entrara en una trayectoria de retorno libre medida al milímetro. La tripulación de Artemisa 2, compuesta por astronautas experimentados, ha demostrado ser capaz de superar este desafío.

La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz, y son vuestras esperanzas para el futuro las que nos llevan ahora alrededor de la Luna. La tripulación se siente muy bien aquí arriba, de camino a la luna. Simplemente queríamos comunicar a todas las personas del planeta que han trabajado para hacer posible Artemis que hemos sentido firmemente el poder de su perseverancia durante cada segundo de esa quema.

Récords y logros en el espacio

Los análisis preliminares de la NASA sugieren que todo salió según lo previsto, si bien la tripulación detectó que uno de los ordenadores estaba fallando, reiniciándose automáticamente. Horas antes, un error con Microsoft Outlook también se había registrado. La nave Orión alcanzó primero una órbita inicial, volando durante una hora y media en forma elíptica a una altitud aproximada de 185 por 2.250 kilómetros.