Un estudio internacional liderado por la Universidad de California, San Francisco (UCSF), la Universidad de Cambridge y el Instituto de IA Mila de Quebec, publicado en 'Nature Medicine', ha revelado que las sustancias psicodélicas reorganizan el cerebro de manera predecible y medible. El consorcio Psicodélico BOLD, que integra 11 bases de datos de cinco países y tres continentes, ha analizado más de 500 sesiones de escáner cerebral de 267 participantes que consumieron LSD, psilocibina, mescalina, DMT o ayahuasca.
La ciencia detrás de los psicodélicos
El cerebro humano es una orquesta filarmónica con funciones jerarquizadas, donde las cuerdas llevan la melodía y los instrumentos de vientos acompañan. Sin embargo, cuando una sustancia psicodélica entra en el cuerpo, el director de orquesta se toma un descanso y los músicos empiezan a improvisar. El resultado es una nueva sinfonía, no un sonido sin sentido. Esto se debe a que el cerebro relaja su control habitual de arriba abajo, permitiendo que las regiones del pensamiento abstracto se comuniquen directamente con las de la percepción.
Un enfoque innovador
Los científicos han utilizado modelos estadísticos avanzados de IA (modelo bayesiano) para analizar los datos y han descubierto que el cerebro no se rompe, sino que se reorganiza siguiendo un patrón predecible y medible. Esto se logra enfocándose en regiones cerebrales profundas, como el núcleo caudado y el putamen, que coordinan la percepción y la acción. Bajo el efecto de los psicodélicos, estas zonas permiten que la información fluya por rutas que habitualmente están cerradas.
Resultados y conclusiones
El estudio ha identificado una 'firma común' compartida por todas las sustancias psicodélicas, independientemente de su origen químico. Esto provoca un fenómeno idéntico: una comunicación masiva entre la corteza de asociación transmodal y la corteza sensorial. 'Es como si se redujera la separación entre cómo pensamos y cómo percibimos', explica Manesh Girn, autor principal de la investigación. Esto explicaría fenómenos como la sinestesia o la profunda carga emocional que los pacientes atribuyen a sus visiones durante las terapias.
Implicaciones médicas
El trabajo deja claro que los cambios que provocan estas sustancias son temporales y ofrecen una ventana de oportunidad para que el paciente, bajo supervisión clínica, pueda reordenar pensamientos y traumas que en un estado normal estarían bloqueados. Esto es especialmente importante en el contexto del resurgir psicodélico en la medicina, donde agencias como la FDA en EEUU o la EMA en Europa están evaluando la psilocibina para la depresión resistente.
Futuras investigaciones
El estudio ofrece los puntos de referencia necesarios para que los médicos entiendan qué interruptores están tocando en el cerebro del paciente. 'Si la investigación psicodélica va a madurar, necesita evidencia a gran escala y coordinada', afirma Emmanuel Stamatakis, de la Universidad de Cambridge. Esto permitirá pasar de la mística del viaje psicodélico a la medicina de precisión del siglo XXI.
Limitaciones y perspectivas
Aunque el estudio es un gran paso adelante, todavía hay mucho que se desconoce sobre los efectos a largo plazo de las sustancias psicodélicas en el cerebro humano. Futuras investigaciones deberán abordar estas limitaciones y explorar las posibles aplicaciones terapéuticas de estas sustancias.
Conclusión
En resumen, el estudio ha revelado que las sustancias psicodélicas reorganizan el cerebro de manera predecible y medible, lo que podría tener implicaciones importantes para la medicina y la terapéutica. A medida que la investigación psicodélica siga avanzando, es fundamental que se realice de manera responsable y con evidencia científica sólida.
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