El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, visitó Budapest en un momento crucial para las elecciones húngaras, donde el primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán busca perpetuarse en el poder. La visita de Vance se interpreta como un gesto de apoyo a Orbán, quien enfrenta una dura competencia por parte de Péter Magyar. Con un mensaje euroescéptico, Vance afirmó que no está allí para influir en los húngaros, sino para enviar una señal a los burócratas de Bruselas que intentan controlar al pueblo húngaro.

Relaciones Estratégicas y Expectativas

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se reúnen en Budapest, Hungría. (Fuente: El Periódico Internacional)
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se reúnen en Budapest, Hungría. (Fuente: El Periódico Internacional)
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ofrecen una rueda de prensa conjunta en el despacho de Orbán, el antiguo monasterio carmelita de Budapest / Akos Kaiser / HANDOUT / EFE

Vance destacó la importancia de la cooperación entre Estados Unidos y Hungría, especialmente en materia energética. 'Europa se enfrenta a la peor crisis energética de su historia', afirmó, subrayando la necesidad de una estrecha relación con Estados Unidos. La estrategia de Orbán y Vance coincide en imputar injerencias a Bruselas, lo que ha sido respondido por Magyar, quien asegura que Hungría no debe dejarse influenciar por poderes extranjeros.