El reconocido periodista Antonio Maestre, conocido por sus intervenciones en tertulias televisivas, ha publicado un ensayo titulado 'Me crie como un fascista' (Seix Barral), donde explora cómo la socialización de los jóvenes varones en pandillas puede facilitar su radicalización en la ultraderecha. A sus 46 años, Maestre reflexiona sobre su propia experiencia y cómo ésta ha influido en su visión sobre la radicalización política.

La radicalización a través de la socialización masculina

Maestre describe su infancia en Getafe, Madrid, donde crecía en un grupo de amigos que se relacionaban a través de la humillación y la violencia. 'En mi pandilla éramos como una escuadrilla de camisas negras', afirma. Estas dinámicas de socialización masculina generan un aprendizaje patriarcal que, según Maestre, explica en parte los procesos de radicalización política en la ultraderecha.

El papel de la educación en la radicalización

El periodista destaca que si no se rebate esta educación, es fácil que los jóvenes se adhieran a discursos de extrema derecha, que les dicen que su manera de comportarse es la correcta. 'Les ofrecen una identidad y un sentido de pertenencia que puede resultar atractivo para aquellos que se sienten excluidos o marginados', analiza.

La salida de la radicalización: un proceso doloroso

Maestre asegura que salir de esta dinámica es un proceso doloroso que implica desaprender lo aprendido para la supervivencia. 'Es un proceso de autoconocimiento y de búsqueda de nuevas formas de relacionarse con los demás', explica. Cita a la escritora Rosario Villajos, quien afirma que los hombres se desarrollan molestando, lo que puede llevar a una cultura de la humillación y la violencia.