Recomendación de un médico
Rodrigo Arteaga, nutricionista reconocido, afirma que consumir sardinas dos o tres veces a la semana es una de las mejores acciones para cuidar el cerebro. "Lo que comes cada día influye mucho más de lo que imaginas", subraya el especialista.
Por qué las sardinas benefician la función cognitiva
El pescado azul destaca por su DHA, un ácido grasos omega‑3 esencial para la fluidez de las membranas neuronales. El DHA acelera la transmisión sináptica, mejorando memoria y aprendizaje. Además, las sardinas aportan proteínas de alto valor biológico y vitaminas A, D y E, que sustentan el metabolismo cerebral y combaten el estrés oxidativo.
Datos nutricionales que avalan la recomendación
Por cada 100 g de sardinas se encuentran alrededor de 10 g de grasa, de los cuales la mayor parte es omega‑3. La porción también contiene 300 mg de calcio (gracias a la espina comestible), vitaminas A, D y E, y minerales como fósforo, magnesio e hierro, todos clave para la transmisión neuronal y la prevención de la inflamación crónica. Estos nutrientes reducen colesterol y triglicéridos, favoreciendo la circulación cerebral.





