Investigadores de la Universidad de Córdoba, Azahara Cardoso y Omar Saad, han desarrollado una batería de sodio‑azufre empleando carbón activado obtenido de cáscara de pistacho. El prototipo, presentado en la revista *Chemical Engineering Journal, supera 1.000 ciclos de carga‑descarga, un récord para materiales sostenibles en esta tecnología.
El logro se produce en el marco del proyecto SuperNaS, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y forma parte de la línea de investigación del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente (Iquema).

batería pistacho
La batería utiliza carbón activado derivado de cáscara de pistacho como electrodos conductores. El proceso de transformación convierte un residuo agrícola en un material poroso con alta capacidad de conducción eléctrica, permitiendo que la celda mantenga su rendimiento durante sin degradación significativa. "Alargar la vida de la batería hasta los 1.000 usos de carga y descarga es un hito nunca antes alcanzado con materiales sostenibles", afirma Cardoso.





