Spielberg filma en Trebujena, Cádiz: la historia detrás de 'El Imperio del Sol'

En primavera de 1987, el director Steven Spielberg y el equipo de Warner Bros. instalaron su producción en la finca Alvantus, situada en las marismas de Trebujena, Cádiz. Allí rodaron varias secuencias clave de *El Imperio del Sol, película basada en la novela de J. G. Ballard.

El objetivo era capturar la puesta de sol que serviría de fondo al campo de prisioneros japonés, escenario central del relato. La elección del pueblo andaluz se debió a su luz única y a la disponibilidad de amplios terrenos para montar los enormes decorados.

Detalles de la producción: sets, extras y logística en la finca Alvantus

Durante seis semanas, el equipo construyó una estación de tren, un aeropuerto, un estadio olímpico y, sobre todo, un campo de prisioneros japoneses con su hospital. Cada estructura se erigió con materiales ligeros pero fieles al estilo de los años 40, permitiendo su rápido montaje y desmontaje.

Más de cientos de técnicos de Hollywood llegaron a Trebujena, entre ellos diseñadores de producción, ingenieros de efectos especiales y supervisores de sonido. La logística incluyó la importación de grúas, generadores y equipos de iluminación que transformaron la finca en un mini‑Hollywood.

Para los extras locales se realizó un casting abierto; más de 4.000 niños participaron en pruebas, aunque el papel principal recayó en el actor británico Christian Bale. Los habitantes de Trebujena y pueblos cercanos formaron gran parte del reparto de soldados, civiles y prisioneros, y recibieron una compensación especial al concluir el rodaje.

El preestreno mundial se organizó en un cine de Jerez, exclusivo para los extras y el personal técnico. La proyección sirvió como agradecimiento y como prueba de la calidad del trabajo realizado en la provincia.

Contexto cultural: la película y su vínculo con la Segunda Guerra Mundial

El Imperio del Sol* parte de la novela de J. G. Ballard, escrita en 1984 y basada en sus recuerdos de la ocupación japonesa de Shanghái y del campo de prisioneros de Lunghua. La historia narra la odisea de un niño británico atrapado en medio del conflicto, ofreciendo una visión íntima de la guerra.

La Segunda Guerra Mundial marcó la entrada de Estados Unidos en el conflicto tras el ataque a Pearl Harbor y la invasión japonesa de Shanghái. Spielberg, fascinado desde joven por esa época, quiso reflejar la crudeza del conflicto y la resiliencia humana, combinando la épica bélica con la inocencia infantil.

Esta producción española, aunque poco conocida, muestra cómo el cine internacional se apoyó en territorios locales para recrear escenarios históricos. La experiencia dejó una huella en Trebujena, que aún conserva recuerdos de aquel verano de 1987 y de la visita de una de las figuras más influyentes del séptimo arte.

Para conocer otra historia de descubrimientos en tierras españolas, véase el artículo sobre el hallazgo de restos en Domenech de VaróDomenech de Varó: hallados restos de tres tripulantes tras medio siglo de silencio.

El legado de este rodaje sigue vivo: la finca Alvantus volvió a su uso agrícola, pero la memoria colectiva de Trebujena conserva el eco de los cañones de sonido y de los camarógrafos que, por un breve periodo, convirtieron al pueblo en escenario de una epopeya mundial.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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