Cada una de las articulaciones del cuerpo humano tiene un rango de movimiento considerado normal y saludable. Sin embargo, algunas personas poseen una mayor flexibilidad en sus articulaciones, lo que se conoce como hiperlaxitud. ¿Se mueven tus articulaciones más allá de lo común? ¿Puedes colocar las palmas de tus manos en el suelo con facilidad o doblar tus dedos hacia atrás más de lo habitual?

La hiperlaxitud puede ser una condición inofensiva, pero también puede conllevar desafíos inesperados como dolor articular, lesiones frecuentes e incluso fatiga inexplicable. Según datos de la Fundación Española de Reumatología, entre un 5% y un 15% de la población padece hiperlaxitud, especialmente mujeres.

La hiperlaxitud ocurre cuando las articulaciones tienen un rango anatómico mayor que el considerado normal o funcional, debido a un aumento en la elasticidad de los ligamentos que componen la articulación. El fisioterapeuta Alejandro García Salgado explica que se utiliza una escala de medición llamada de Beighton para determinar si una persona es hiperlaxa. Esta escala consiste en cinco maniobras que involucran las articulaciones del dedo meñique, dedo pulgar, codos, rodillas y tronco.

Cada articulación tiene un punto, y la suma total es un máximo de nueve puntos. Las maniobras incluyen flexionar los meñiques 90 grados hacia atrás, tocar con los dedos pulgares el antebrazo, la hiperextensión de codos, hiperextensión de rodillas y tocar con las palmas de las manos en el suelo flexionando el tronco sin doblar las rodillas.