La búsqueda de una piel radiante y joven es una preocupación constante en el mundo del bienestar. Aunque las cremas y tratamientos externos son populares, la ciencia apunta a que la verdadera regeneración comienza en el interior. La nutricionista Paula Marrero explica cómo la alimentación puede modular la velocidad y expresión clínica del envejecimiento.
La alimentación y el envejecimiento de la piel
La alimentación no puede detener el envejecimiento, pero sí puede influir en su velocidad y expresión clínica. Factores como la radiación ultravioleta, el tabaco y la genética condicionan la salud y el envejecimiento de la piel. Sin embargo, la alimentación desempeña un papel relevante en la modulación de estos procesos.
La experta destaca que las dietas pobres en antioxidantes favorecen el daño celular inducido por la radiación UV. Además, el consumo elevado de azúcares libres y ultraprocesados contribuye a la rigidez y degradación del colágeno. La inflamación crónica de bajo grado, característica de patrones dietéticos de baja calidad, también puede afectar negativamente a la estructura y función cutánea.
Alimentos que ayudan a retrasar el envejecimiento
Para contrarrestar estos procesos, Marrero destaca varios grupos de alimentos y nutrientes esenciales. La base de esta 'cosmética comestible' comienza con el color: antioxidantes y polifenoles presentes en frutos rojos, granada, verduras de hoja verde, té o cacao.





