La higiene del sueño es fundamental para descansar adecuadamente por la noche. Aunque solemos pensar en rituales antes de acostarnos, lo que hacemos durante el día también influye en la calidad del sueño. Los expertos en sueño afirman que el sueño se construye desde que nos despertamos.

La influencia de la luz en el sueño

La luz natural es el regulador del ritmo circadiano más importante. La exposición a luz natural por la mañana ayuda a sincronizar el reloj interno en nuestro cerebro. Por el contrario, la luz artificial intensa en las últimas horas del día retrasa la secreción de melatonina y desplaza el sueño hacia más tarde.

El papel del ejercicio físico en el sueño

El ejercicio físico es uno de los moduladores positivos más potentes del sueño. La actividad física regular, especialmente en las primeras horas de la mañana, mejora la calidad del sueño y reduce la latencia del sueño. El ejercicio físico por la mañana corta el ciclo de secreción de melatonina, lo que ayuda a acumular más potencia de melatonina para la noche.

La importancia de la dieta en el sueño

La dieta también juega un papel crucial en la calidad del sueño. Las dietas ricas en azúcares simples y alimentos ultraprocesados se asocian con más despertares nocturnos y sueño más superficial. Por otro lado, una dieta con más fibra, verduras, frutas y grasas saludables se vincula con mejor sueño.