La noticia: cuando el dinero vence a la ideología
La economía no entiende de promesas electorales ni de ultimátums geopolíticos. Lo vimos hace poco con Trump y su amenaza de guerra con Irán, que se desvaneció en cuanto los mercados empezaron a temblar. Lo vemos ahora en España, donde Feijóo promete bajar impuestos mientras la realidad fiscal aprieta más cada año. Y lo vemos en Moncloa, donde Sánchez viaja a China para reducir un déficit comercial récord de 42.000 millones.
La conclusión es incómoda pero clara: los gobiernos no gobiernan tanto como creen. Son rehenes de sus propias economías.
Los hechos: promesas que chocan con la realidad
En campaña, todos prometen lo mismo: menos impuestos, más empleo, prosperidad. Pero cuando llegan al poder, descubren que las cuentas no cuadran. Los impuestos suben. Los autónomos, ese colectivo que cada político jura defender, se encuentran con cuotas que suben hasta 135 euros al mes. Uno de cada tres trabajador autónomo carga con esa subida en 2026.





