La lucha contra el envejecimiento continúa siendo un reto para la comunidad científica. A pesar de los avances en la investigación, todavía no existen tratamientos capaces de revertir el envejecimiento en humanos. Sin embargo, los expertos confían en lograr progresos en los próximos años. El objetivo ha cambiado: en lugar de buscar prolongar la vida a cualquier precio, ahora se enfoca en mejorar la salud durante la vejez.

En este contexto, Salvador Macip, experto en longevidad y catedrático de Medicina Molecular en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y la Universidad de Leicester (Reino Unido), destaca que "el principal factor de riesgo para el cáncer, más que fumar y que cualquier otra cosa, sigue siendo la edad".

La prioridad de la investigación es frenar las enfermedades asociadas a la edad, como el cáncer o el alzhéimer, que condicionan el bienestar en los últimos años. En esta línea trabajan terapias como los fármacos senolíticos, orientados a eliminar células envejecidas y reducir el deterioro del organismo, aunque todavía están en fase de desarrollo.

Uno de los principales obstáculos es la falta de herramientas fiables para medir el envejecimiento. Además, los resultados obtenidos en animales no siempre son trasladables a humanos. A esto se suma que el envejecimiento no se considera una enfermedad, lo que dificulta la aprobación de tratamientos a largo plazo.